La Antología en Bogotá
El lanzamiento de la Antología en Bogotá se hizo el 3 de marzo del 2009 con el auspicio de la Universidad Javeriana, en presencia del Decano de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, Jürgen Horlbeck, del Director de la carrera de Comunicación, Antonio Roveda, la profesora Amparo Cadavid, Alfonso Gumucio Dagron y tres autores colombianos incluidos en la Antología, Jesús Martín Barbero, Sonia Fraser-Restrepo y José Miguel Pereira.
Jurgen Horlbeck llamó a la Antología “un mamotreto” e hizo una interesante digresión sobre la etimología de esa palabra, señalando que en griego tardío, y luego en latín “mammothreptus” significa “criado por la abuela”, por lo tanto muy bien amamantado y alimentado, un muchacho fuerte y supuestamente gordinflón. Aludió a las dimensiones monumentales de la obra y al esfuerzo y el esmero que había significado, así como el tiempo invertido en ella. Añadió que tendría una función importantísima en la universidad, precisamente porque iba a “alimentar a quienes se atrevieran a consultarla”.
Al decir de Amparo Cadavid, quien intervino inmediatamente después, es una obra “que aporta el más completo ‘estado del arte’ que abarca prácticamente todo lo producido en los cinco continentes” en el campo de la comunicación para el desarrollo, “con un nivel de refinamiento que extrae los aportes pertinentes para enriquecer este campo“.
En su recuento de autores, de los cuales nueve son colombianos: Jesús Martín Barbero y José Miguel Pereira residen en Colombia, no así Clemencia Rodríguez, Arturo Escobar, Sonia Fraser-Restrepo, Carlos Cortés, Rafael Obregón y Pilar Riaño. El científico social Orlando Fals Borda falleció antes de ver publicada la obra en castellano.
Finalmente, Jesús Martín Barbero, uno de los autores latinoamericanos más reconocidos a nivel mundial, agradeció a Alfonso Gumucio Dagron y a Thomas Tufte “por haber sido capaces de poner tantas voces y tejerlas entre sí. Este libro es un tejido de voces múltiples, pero con una enorme presencia y potencia del pensamiento latinoamericano y esto es clave, realmente clave desde nuestros países hacia el resto del mundo“.
Añadió que “el libro trae dos apuestas: la primera pensar en la transformación de la sociedad y la segunda, pensarla desde la comunicación no como técnica -que hoy es la obsesión de la inmensa mayoría de las facultades de comunicación en América Latina, que le están haciendo caso al mercado quien les dice descaradamente cómo formar a los comunicadores. Para mi y los que llevamos casi 40 años luchando por esta causa, encontrar que hay un libro mundial, global en el mejor sentido de la palabra, que pone como claves el cambio social y el tejido de las realidades de que está hecha la comunicación, tanto más que de los medios, es una enorme alegría“.
“Como insinuó Alfonso Gumucio, hace mucho tiempo que hay en América Latina un pensamiento pionero, pero los del norte nos siguen mirando desde arriba. Hay una expresión preciosa de Appadurai: ‘Nos siguen pensando como proveedores de materia prima para los molinos teóricos del Norte’“, añadió.
“Aquí se hace justicia, quiero decirlo con mucho orgullo porque Thomas Tufte, (aunque sea danés, vivió mucho tiempo en Brasil y otros sitios de América Latina) se identifica con la perspectiva desde la cual trabajamos en esta región. Y en esta obra lo que hay, de veras, es una apuesta de diálogo del mundo con América Latina; pone a América Latina en el mundo y le permite al mundo -en su versión en inglés- enterarse de que aquí no solo hay materia prima para que la muelan los molinos del Norte, de que aquí no sólo hay informantes nativos sobre las exóticas formas de comunicación de los nativos de América Latina, sino que aquí hay tanto pensamiento o más. Lástima que esto no sea sólo problema de los países del norte, sino de la mayoría de las facultades de comunicación de América Latina, que cuando se han hecho rastreos bibliográficos, salvo cuatro o cinco que salimos premiados, hay una enorme cantidad de bibliografía barata pero con firmas que tienen mucho mercado en el norte.”
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